He estado recibiendo numerosos mensajes consultándome por el suceso sísmico que ha golpeado a Venezuela y su posible relación con lo transmitido por Ivika el 13 de junio, durante nuestra experiencia en Monte Perdido. He sentido la necesidad de escribir estas líneas para interpretar correctamente lo que se nos comunicó en aquel contacto telepático.
Debo decir que, desde hace muchos años, la propia Ivika ya nos había señalado que un terremoto de gran magnitud, comparable al que devastó Perú en 1970 y provocó el desprendimiento de una enorme masa de hielo y rocas del Huascarán, podría volver a ocurrir. Mensajes posteriores a aquella advertencia —recibida en 2015— insistieron en ese punto, aunque sin señalar fechas concretas.
En mayo de este año, un informe del Instituto Geofísico del Perú alcanzó amplia difusión al advertir que existe evidencia científica sobre la posibilidad de que ocurra un sismo de magnitud 8,8 frente a la costa central y sur del Perú, debido a la acumulación de energía tectónica en una extensa zona ubicada frente a Lima.
Un querido amigo de Lima, me pidió que consultara a Ivika, en el contexto de nuestra salida a terreno en Monte Perdido, si aquella advertencia seguía vigente. Aprovechamos la oportunidad, ya que durante esos días estuvimos en claro contacto con "ellos", con insistentes y repetidos avistamientos sobre el grupo.
Ivika respondió que sí, aunque sin hacer referencia alguna a Venezuela. Señaló que esa acumulación de energía tectónica era real y que su equipo, dentro de los límites de su acción y respetando estrictos protocolos, procuraría aminorar sus efectos.
Añadió, además, que si la frecuencia mental predominante de la población en estas zonas sensibles fuese particularmente disonante, ello podría influir negativamente en la cadena de acontecimientos. Esta afirmación puede parecer un disparate desde nuestra comprensión científica actual; sin embargo, es lo que estos seres han sostenido de manera consistente en sus comunicaciones.
Como sea, lo verdaderamente importante en este momento es solidarizarnos con nuestros hermanos de Venezuela por la tragedia que acaban de vivir. Aquel doble sismo, de magnitudes 7,2 y 7,5, separados por apenas 39 segundos, se habría originado en la falla de San Sebastián, una estructura tectónica con antecedentes de importantes eventos sísmicos. Recordemos que esta falla forma parte del sistema Boconó–San Sebastián–El Pilar, que constituye el principal límite entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.
Hay un detalle que no es menor. En 2021, un equipo internacional de investigadores empleó técnicas de geodesia satelital (GPS e InSAR) y concluyó que un importante tramo del límite entre las placas del Caribe y Sudamérica permanece "bloqueado" (locked), acumulando deformación elástica suficiente como para generar, en el futuro, un terremoto de hasta magnitud 8. Es decir, mucho antes del evento actual ya existían evidencias científicas de que algunos segmentos de ese sistema tectónico almacenaban una importante cantidad de energía.
Más allá de cualquier interpretación sobre estos acontecimientos, hoy corresponde acompañar con nuestro pensamiento y nuestra solidaridad a quienes están atravesando momentos difíciles.
Comparto este directorio verificado de ayuda humanitaria, impulsado por Venevisión. Reúne enlaces a organizaciones reconocidas, centros de acopio y canales oficiales para donaciones, voluntariado y búsqueda de personas desaparecidas: Ayuda a Venezuela
