5. Hola, Ricardo. Volviendo al asteroide y a las informaciones del contacto que señalan la posibilidad de dos o más impactos, ¿puedes ampliar la información sobre los lugares?
Sí. En la experiencia de Talampaya identifiqué, dentro de la visión, distintos impactos en zonas sensibles del planeta, como lo que ya hemos conversado respecto de Perú y Chile, en las costas del Pacífico. Si bien el impacto de un asteroide —o de restos de un cometa— constituye de por sí un desastre, que este ocurra en una zona de subducción agrava notablemente la situación. No olvidemos que el terremoto más fuerte registrado en la historia moderna tuvo lugar en Chile, en 1960, con epicentro en la zona de Valdivia.
Esto sugiere que los impactos podrían estar coordinados para afectar puntos críticos del sistema terrestre y ocasionar el mayor daño posible, como si se tratara de una operación militar cuidadosamente planificada. De hecho, ese mismo modus operandi aparece en el evento que condujo a la extinción de los dinosaurios, un acontecimiento clave que facilitó, más tarde, la aparición de los seres humanos.
Cuando recibimos esta información, en 2003, durante la experiencia de Egipto, quedamos profundamente sorprendidos. Sin embargo, en 2017 científicos citados por National Geographic confirmaron que el asteroide de los dinosaurios había impactado en el “peor lugar posible”, debido a la composición del terreno —una zona rica en sulfatos y yesos—, lo que agravó el llamado “invierno de impacto”. Y en 2020, la revista Nature publicó que dicho asteroide ingresó con el ángulo más letal posible, cercano a los 60 grados...
En la experiencia de Talampaya, Ivika me mostró diversos puntos asociados a un futuro y posible reset. El que más me inquietó, dentro de esa “visión dentro de la visión”, fue la costa de Sudamérica. Pero también me señaló otro impacto en tierra firme, en la región del Mato Grosso, en Brasil; otro en Sudáfrica; y otro más en Siberia. Se trataba, como digo, de impactos múltiples a escala global.
A raíz de esta información, inicié una investigación posterior y comprobé que prácticamente todos esos lugares ya habían recibido impactos en el pasado, o bien son zonas particularmente sensibles por sus características sísmicas o por la presencia de fallas geológicas activas. Lo diré sin rodeos: son lugares ya marcados para este tipo de operaciones...
Sé que esta afirmación es fuerte.
Aquí debo aclarar algo fundamental: Ivika y su equipo no forman parte de quienes toman la decisión de ejecutar o no estas acciones. Ivika y otros seres en contacto con diversos grupos del mundo cumplen un rol que podríamos definir como antropológico y orientador. Algunos de ellos, además, mantienen un vínculo profundo con la especie humana debido a la historia que conocemos como la de Tierra II.
Desde nuestra perspectiva humana, una operación de reset nos resulta fría y cruel. Sin embargo, este tipo de procesos ocurre dentro de un extraño orden cósmico. El mensaje de Ivika no es anunciar fatalismos, sino informarnos sobre posibilidades, sobre cómo se estructuran las grandes agendas, y sobre la enorme oportunidad que tenemos como especie para corregir nuestros errores y avanzar hacia una evolución más armónica. No hay que distraerse: debemos concentrarnos en lo esencial.
6. Hola. Prácticamente iba a proponer que desarrollaras más lo de Talampaya. Me ha parecido muy importante lo que estás diciendo. He leído varias veces el artículo. Ivika te muestra esa posibilidad, pero luego te dice que estemos tranquilos, que no necesariamente va a ocurrir ahora. Me pregunto qué podría venir luego de 2027. ¿Qué hay detrás de estos asteroides y cometas que están apareciendo? ¿Qué tanto depende de la humanidad modificar todo esto? ¿Realmente tenemos algún tipo de influencia en estas decisiones cósmicas?
Como bien sabes, la clave es la conciencia: comprender todo lo que está ocurriendo desde una perspectiva amplia. Cuando comencé a divulgar estos temas —como les ha ocurrido a otros investigadores o testigos de contacto en distintas partes del mundo—, algunos periodistas y medios me criticaban por no tener una formación científica académica.
Decían: “Usted estudió mercadotecnia, y afirma ser un contactado y publica libros. No es una persona con credibilidad. No es astrónomo, ni piloto militar, ni astrofísico, ni físico; y mucho menos se formó en universidades prestigiosas como Harvard o Stanford”. Y con eso daban el asunto por cerrado...
Más allá de mi caso personal, existen físicos, pilotos de guerra y astrónomos que han investigado el fenómeno OVNI con mente abierta y han defendido la posibilidad de vida extraterrestre inteligente. Y aun así, también han sido atacados. Un ejemplo reciente es el de Avi Loeb. Estoy convencido de que algo sabe sobre estas recientes visitas interestelares, como el polémico objeto 3I/ATLAS.
El prestigioso astrofísico de Harvard fue duramente cuestionado, pese a que nunca afirmó que dicho cometa sea una nave extraterrestre. Lo único que planteó fue una hipótesis alternativa: la posibilidad de una sonda camuflada, construida por una civilización avanzada de otros mundos. Incluso en su propia escala de probabilidad, Loeb le asigna apenas un valor de 4 sobre 10, a pesar de la gran cantidad de anomalías observadas.
Sea como fuere, considero que estamos entrando en una etapa en la que ya no será posible seguir tapando el sol con un dedo, más allá de las explicaciones técnicas u oficiales de la NASA. ¿Cómo continuará todo esto? No lo sé. La única certeza que tengo, amigo, es que debemos seguir trabajando; que todo lo que estamos haciendo es positivo; que forma parte de un gran rompecabezas; y que recién después de 2027 podremos ver con mayor claridad cómo continúa el camino.
La información sobre resets, asteroides potencialmente peligrosos y escenarios críticos ha estado siempre presente en los mensajes del contactismo. Estas advertencias no deben inmovilizarnos. No son mensajes catastrofistas, sino descripciones crudas de posibles realidades destinadas a despertar conciencia.

7. Hola, Ricardo. Te esperamos en Ecuador para ir al Chimborazo, en 2026.
Sí. Aprovecho para comentar que junto a Mel Tamariz estamos desarrollando una investigación que nos llevará al Chimborazo, un lugar estrechamente relacionado con el Huascarán y con la agenda de los llamados “apunianos”.
El gran nevado Huascarán fue, en su momento, la antena natural más importante de la Tierra, considerando la distancia desde el núcleo del planeta hasta su cumbre. Sin embargo, desde hace tiempo, el honor de ser la montaña más alta del mundo bajo ese mismo criterio corresponde al Chimborazo. Y hacia allí iremos.
Además, Mel se encuentra investigando el caso del llamado “Comandante Vanjhú”, un presunto apuniano que se habría presentado en la embajada de Ecuador en Lima, a fines de la década de 1970, dejando una serie de mensajes. El caso fue dado a conocer por Jaime Rodríguez y cuenta con testimonios de funcionarios de dicha embajada.

El Chimborazo. Créditos: Carlo Goldoni / DescubreEcuador
8. ¿Tu experiencia de contacto comenzó en el Grupo Rama? ¿Por qué te alejaste?
Gracias por la pregunta, porque me permite aclarar algunos mitos que aún circulan. En primer lugar, no: mi experiencia de contacto no se inició en Rama. Como he señalado desde mis primeras apariciones públicas, en mis primeros libros y en numerosas entrevistas, este fenómeno comenzó a manifestarse en mi vida desde la niñez.
Además, durante la adolescencia ya había formado, junto a amigos del barrio y compañeros del colegio, un pequeño grupo de investigación, que más tarde se disolvió, en parte porque aún éramos muy jóvenes. El primer mensaje concreto, con un claro avistamiento de confirmación, lo recibí a los 19 años. El episodio que suelo relatar —cuando subí a la terraza de mi casa junto a mi familia y presenciamos la aparición de un OVNI— constituyó precisamente la confirmación de ese mensaje previo. Todo esto ocurrió antes de mi acercamiento a los grupos Rama de Lima.
La confusión surge porque, con posterioridad, participé de manera activa y durante muchos años en estos grupos de contacto, de los cuales comencé a alejarme gradualmente a partir de 2007. Mi última participación en un encuentro internacional de Rama, en el desierto de Chilca, tuvo lugar ese mismo año.
La experiencia de contacto fue real. Nunca la he puesto en duda. También considero que las misiones secundarias de contacto, como Rama, son reales; me consta por las vivencias que yo mismo atravesé. Sin embargo, también es cierto que estos proyectos antropológicos de origen no humano responden a un Plan Mayor, a una agenda mucho más amplia.
Mi ciclo en ese tipo de círculos contactistas se cerró. Fue una etapa de gran aprendizaje, con aciertos y errores, con entusiasmo e ingenuidad. Todo ello, no obstante, enriqueció el camino.
En mi libro El mensaje del cisne negro relato esta historia con detalle: las razones de mi alejamiento y por qué considero que la investigación rigurosa es un pilar fundamental del contactismo, para mantener siempre los pies en la tierra.
Ver Parte I